Situado entre las provincias de
Málaga y
Granada, comprende los términos municipales de Maro, pedanía de
Nerja en la provincia de
Málaga, y
La Herradura en
Almuñécar, la conocida
Costa Tropical de Granada. En el año 1989 mediante la Ley de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía es declarado Paraje Natural Protegido “Acantilados de Maro-Cerro Gordo”. También se incluye en el año 2.003 como Zona de Especial Importancia para el Mediterráneo (Z.E.P.I.M), al amparo de lo establecido por el Programa para el Medio Ambiente de las Naciones Unidas.
Tiene una longitud de 12 kilómetros a lo largo de la costa y ocupa 395 hectáreas terrestres y 1.415 hectáreas marinas. El paisaje de este Espacio Natural es un valor muy apreciado, forma un borde rocoso sobre las aguas mediterráneas de gran transparencia, este bello panorama es, al mismo tiempo, una gran amenaza debido a su enorme valor e interés inmobiliario.
La
Sierra de Almijara que desemboca directamente en las aguas del Mar de Alborán, forma el maravilloso paisaje de acantilados y fondos marinos rocosos que caracterizan a este Paraje Natural. La climatología es en general mediterránea, templada, no se sufren temperaturas extremas y los veranos e inviernos son suaves. El litoral del Paraje Natural se caracteriza por la alternancia entre acantilados y playas o calas. Sus
playas son muy características, están cubiertas de cantos rodados y arena de grano grueso, con fuerte pendiente y abundancia en rocas que se distribuyen por todo el fondo, a mayor profundidad, el fondo marino se suaviza, su pendiente es menos pronunciada y aparecen arenas más finas y fango. Las actuaciones del hombre y los agentes geológicos han modificado la naturaleza de este entorno protegido, le influyen negativamente:
- el desprendimiento del suelo por las lluvias torrenciales típicas del clima mediterráneo.
- la pendiente de la Sierra de Almijara que favorece la erosión.
- la deforestación provocada por el hombre, así como el agotamiento del suelo debido a cultivos y a la urbanización.
- el calor que favorece la evaporación, lo que dificulta la formación de vegetación que adhiera el suelo.
- el efecto negativo del oleaje que origina la creación de acantilados y aumenta el contenido de sal del suelo, lo que no ayuda a la flora de la zona.
Un factor común en este Espacio Protegido y en toda la comarca es la pobreza del suelo, prácticamente no apto para uso agrícola y con una alta tasa de erosión.
Este Parque de carácter marítimo-terrestre nos ofrece una riqueza sin igual, en los lugares alejados de la costa su vegetación se compone de pinar y matorral, encinas, algarrobos. Los matorrales más abundantes son el boj de hoja ancha, bayón, coscoja, hierba de las coyunturas, nerbo, espino cambrón, arto, oroval, olivilla, palmito, lentisco; y también aulaga, también podemos disfrutar de romero, lavandas y cantuesos, tomillo, ajedrea, coronilla de fraile, bolina, jazmín silvestre y esparto.
Junto al Mediterráneo, en la costa, encontramos el perejil de mar, tomillo marino, asterisco, siemprevivas, amapola marina, romero blanco, y en las arenas de sus playas oruga de mar y cardo marino.
Bajo el mar podemos disfrutar de algas rojas, verdes y pardas en el sector más iluminado, en la zona donde el oleaje es más intenso crecen las rodofíceas. Destacan las praderas de fanerógamas marinas que cumplen una importantísima función ecológica ya que fijan con sus raíces el sustrato arenoso, creando oxígeno derivada de su fotosíntesis y dando cobijo a multitud de especies animales y vegetales que viven y usan estas praderas como zonas de alimentación, protección y reproducción. La situación de estas praderas es sumamente delicada, una de sus especies está relegada al fondo rocoso donde encuentra protección pero otra, la Zostera marina, debido a la pesca de arrastre está en peligro.
Los acantilados benefician las áreas de reposo y reproducción para las aves marinas, hecho que supuso su inclusión en el año 2002 dentro de la red de Zonas de Protección para las Aves. Destacan diferentes especies de gaviota, alcatraz, cormoranes, pardela balear, garza real. Tierra adentro encontramos al vencejo cafre y a las rapaces diurnas y nocturnas, como el halcón peregrino, el águila calzada, el águila perdicera, la culebrera y la pescadora; podemos igualmente toparnos con otras aves rapaces como el gavilán, azor, cárabo, lechuza común y búho real.
Los mamíferos son los mismos que los que pueblan las Sierras Tejeda, Almijara y Alhama, también es común el camaleón. Destacan las poblaciones marinas de cetáceos, abunda el delfín listado, el delfín mular y el calderón común. Otros como ballenas y cachalotes raramente se ven, debemos adentrarnos hacia las inmediaciones de Alborán para poder avistarlos. Estos acantilados fueron antaño refugio de la foca mediterránea, extinguida actualmente.
La relevancia faunística está en sus fondos marinos, a pesar de la ausencia de los grandes serránidos (meros), de crecimiento lento y eliminados por la pesca submarina, conviven una numerosa diversidad de especies, como las doncellas , el pavo o arco iris, las negritas y diferentes especies de góbidos y blénidos, sargos, chopas, salemas, bogas, pargos y brecas junto a lisas, cabrillas y morenas, encontramos también jibias, calamares, pulpos, crustáceos, santiaguiños, cangrejos y gambas diminutas. Uno de los grupos con mayor presencia es el de los moluscos, algunos especialmente protegidos como la caracola, la lapa ferruginosa y las porcelanas o cypreas. Entre los bivalvos se encuentra la nacra, y destaca por su belleza y rareza la almeja de carril que vive en el arenal formado entre el río de la Miel y la playa del Cañuelo. Distinguimos las anémonas verdes y doradas, los tomates de mar y los ceriantos de espectacular belleza. En el Paraje coexisten once clases de corales con esqueleto que cubren gran parte de las paredes del acantilado de un bello color naranja, estos corales junto a las esponjas llenan de color los fondos marinos. La riqueza paisajística y biológica justifica las acciones que la Junta de Andalucía ha emprendido para protegerlos y considerarlos Patrimonio natural y cultural.
El acceso al Paraje con vehículos a motor sólo puede realizarse previa autorización de la Consejería de Medio Ambiente, podemos utilizar los vehículos de transporte colectivo durante el verano o bien recorrer este hermoso paraje a pie. Está prohibida la pesca – deportiva, recreativa y submarina, tanto desde tierra o en embarcación - en cualquier modalidad, igualmente no se permite la recolección ni la perturbación de los seres vivos habitantes de los acantilados. Es necesaria autorización previa para la práctica del buceo deportivo-recreativo.